Manya, yo también tenía una perrita muy parecida a la que tú tenías. Se llamaba NIEVES y era una samoyedo preciosa, le gustaba agarrar mis zapatillas y morderlas hasta destrozarlas, jaja. Recuerdo que el primer día que me la trajeron (a los 2 meses de nacida) la llevé a mi sala y se orinó encima de la alfombra; lo único malo es que yo no tuve mucho tiempo para cuidarla por las clases y terminé regalando a Nieves a una muy buena amiga mía que tenía una casa de campo allá por Puente Piedra.
Mi amiga tenía un perrito Siberiano, se cruzó con mi perra, tuvieron como 12 cachorros creo y, cierto día, Nieves salió corriendo de la casa hacia la pista, vino un carro y...
No le tomé fotos, pero se parecía mucho a esta:
